26 jun. 2015

EL ALQUILER DE HABITACIÓN

Art. 15. Alquiler Habitación

La crisis económica ha propiciado un aumento considerable de este tipo de alquileres, si en un piso hay varias habitaciones y se quieren alquilar de forma individual, esto es un inquilino en cada habitación, existen dos posibilidades de hacerlo:

Que el arrendador del piso prefiera un solo contrato, de esta forma se beneficia él y se perjudica al arrendatario individual, ya que todos los inquilinos serán titulares del mismo contrato y responden solidariamente de la renta, de los gastos, suministros, etc.

El arrendatario quedaría perjudicado porque la renuncia de uno implicaría o que el resto deberían asumir su parte o en caso contrario perderían su derecho a seguir en la vivienda.

Que el arrendador del piso haga contratos individuales con cada uno de los arrendatarios. Con este tipo de contratos, cada arrendatario se responsabiliza de lo suyo, sin que le afecte lo que hagan los otros.  En estos casos cada arrendatario paga su renta; los gastos comunitarios y  suministros de la vivienda  los paga el arrendador y luego los reparte entre los arrendatarios a partes iguales o lo que en cada caso se haya estipulado.

Los contratos individuales se diferencian de los contratos de arrendamiento en lo siguiente:

 

  • Los contratos de arrendamiento se rigen por la Ley de Arrendamiento Urbanos mientras que los de habitación se rigen por el Código Civil (Arts. 1542 a 1581.)
  • En los contratos de habitación se admiten cláusulas, pactos y renuncias que no se admiten en los contratos de arrendamiento, con lo que el propietario se encuentra más desprotegido.
  • La duración del contrato es otro elemento diferenciador, los contratos de arrendamiento tienen una duración mínima y máxima establecida por ley incluidas las renovaciones, mientras que los contratos de habitación la duración se pacta libremente, no hay derecho a prórroga, el contrato se extingue cumplida la duración pactada, aunque será automáticamente renovado si ambas partes guardan silencio.
  • El subarriendo está expresamente prohibido en los contratos de arrendamiento mientras que  en los de habitación el arrendatario puede subarrendar sino se estipula lo contrario.
  • En los contratos de arrendamiento la venta de la vivienda no extingue el contrato y si no se pacta lo contrario el arrendatario tiene el derecho de adquisición preferente, en los contratos de habitación la venta de la vivienda extingue automáticamente el contrato.
  • En los contratos de arrendamiento se establece una fianza obligatoria mínima de un mes de renta y los de habitación no hay fianza obligatoria.